La leña de eucalipto y su uso en la actualidad cómo elegir la mejor opción

La leña de eucalipto se ha consolidado como una de las opciones más populares para quienes buscan una fuente eficiente de calor durante los meses más fríos del año. Su uso se ha incrementado, no solo como un recurso energético, sino también en actividades como la barbacoa, la fabricación de carbón y hasta en la industria de la carpintería.

Cuando se habla de comprar leña de eucalipto, hay que tener en cuenta varios factores como el tipo, su proceso de secado y el tiempo de maduración. Existen diferentes especies, como el Globulus, conocido por su alto poder calorífico y su capacidad de generar una llama viva, y el camaldulensis, que también se destaca por ser duradero. Sin embargo, no todas son iguales, y su calidad depende en gran medida de cómo se ha procesado. Lo ideal es que esté completamente seca, con una humedad inferior al 20%, ya que la humedad genera mucho humo y poco calor, lo que hace que su combustión sea ineficiente.

Este árbol es una de las opciones más demandadas por su excelente rendimiento energético. Esto se debe a que posee una densidad alta y un poder calorífico notablemente superior al de otros tipos, como la de pino o roble. En la actualidad, su uso no solo se limita a la calefacción en hogares, sino también en la industria del carbón, donde se utiliza para la fabricación de carbón vegetal, que es más eficiente y duradero que el de otras especies. En las barbacoas y parrilladas, este otorga un sabor característico que muchos prefieren debido a su capacidad de generar una llama constante y prolongada.

Para quemar de manera eficiente, es fundamental contar con la técnica correcta. El mejor método es asegurarse de que esté bien seca antes de su uso, ya que la humedad excesiva no solo dificulta su quema, sino que también puede dañar las estufas y chimeneas. Además, al encender, es recomendable utilizar un buen sistema de ventilación que permita una combustión completa, evitando la acumulación de humo en el interior. Usar troncos medianos, no demasiado grandes, también ayuda a mantener una llama constante sin sobrecargar la estufa o la chimenea.

El tiempo que tarda en crecer varía según las condiciones climáticas y el tipo de suelo en el que se planta. Generalmente, estos árboles pueden alcanzar su madurez en un periodo de entre 10 y 15 años, aunque algunas especies pueden necesitar hasta 20 años para alcanzar su tamaño óptimo. El punto justo para vender la leña de este es cuando el árbol ha alcanzado una altura de entre 10 y 15 metros, momento en el que la madera se vuelve lo suficientemente densa para proporcionar el mejor rendimiento energético. “Cualquier extracción antes de este tiempo puede resultar en una de menor calidad, que no será tan eficiente para la combustión”, comentan en Altman Forestal.

En cuanto a los bosques más grandes de España y Europa, se encuentran en diversas zonas de Galicia, especialmente en la provincia de Pontevedra, y en otras áreas del noroeste de la península. Galicia es una de las regiones que lidera la producción en España, gracias a su clima templado y húmedo, lo que favorece el rápido crecimiento de esta especie. Si bien es renovable que puede ser muy beneficioso tanto para la calefacción como para otras industrias, es esencial recordar que su uso debe ser responsable. La gestión sostenible de los bosques y el respeto por las normativas medioambientales son clave para garantizar que este recurso natural continúe siendo útil a largo plazo. El futuro depende de cómo manejemos su cultivo, extracción y uso, siempre pensando en el bienestar de las próximas generaciones y en el cuidado del planeta.

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