El empresariado catalán espera impaciente su botín en la «guerra» en Cepyme

El empresariado catalán espera su botín en la guerra abierta en el seno interno de Cepyme. Todo se inició tras la propuesta de Gerardo Cuerva, presidente de la patronal de los pequeños y medianos empresarios, para modificar el método de elección del máximo ejecutivo de la confederación.

En concreto, pidió llevar en el orden del día este punto, pero el Comité Ejecutivo denegó la petición. No obstante, Cuerva hizo caso omiso y lo llevó a la Junta Directiva para que fuera votado, rompiendo así los estatutos, según afirman en el Comité. El texto que rige esta patronal señala «claramente que cualquier propuesta tiene que ser aprobada en el orden del día por el Comité Ejecutivo antes de ser votada en la Junta Directiva».

Sin este paso, no hay posibilidad alguna de poder debatir una propuesta. No obstante, Cuerva siguió adelante con su intención de modificar el sistema de voto, obligando a registrar uno a uno cada uno de los sufragios sin la posibilidad de delegación del voto, que los críticos a este método entienden como un «granero de fraude» dado que desde un único ordenador pueden realizarse cuantos votos sean necesarios. De la forma propuesta, cada candidatura debería movilizarse para convencer al empresario y que este ejerza su derecho a voto.

VETAR LA DELEGACIÓN VOTO YA SE HIZO EN CATALUÑA

La propuesta en sí es exactamente la misma que aprobó la Generalitat de Cataluña en 2023 con una fuerte polémica por el veto a la delegación de voto, pero aprobada finalmente en las elecciones a la Cámara de Comercio de Barcelona. La maniobra surtió efecto en un momento en el que los independentistas estaban completamente desinflados y desmovilizados, mientras los empresarios centrados en el poder habían esperado impacientes su momento.

Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme, flanqueado por Antonio Garamendi, presidente de CEOE, y Pepe Álvarez, líder de UGT | Fuente: Agencias
Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme, flanqueado por Antonio Garamendi, presidente de CEOE, y Pepe Álvarez, líder de UGT | Fuente: Agencias

Con la guerra desatada tras la propuesta de Cuerva, la mayoría del Comité Ejecutivo de Cepyme se ha movilizado con una aplastante mayoría para cargar contra su presidente, al que exigen convocar elecciones lo antes posible dada la pérdida de confianza y la posibilidad de llevar el asunto a los tribunales tras saltarse el proceso.

El cambio en el sistema de voto es inamovible sin el previo consentimiento del Comité, más favorable a Antonio Garamendi, presidente de la CEOE. De hecho, 16 de los miembros de este Comité lo pusieron de manifiesto en una serie de cartas firmadas el pasado 20 de febrero, tal y como adelantó ABC. Las misivas están fechadas el pasado 20 de febrero, pero una filtración levantó la liebre, a pesar del hermetismo que se había impuesto. «Los trapos sucios se lavan en casa», era la consigna dada, según fuentes consultadas por MONCLOA.

Madrid se convierte ahora en el epicentro político y empresarial, con una guerra civil que estalló hace un año y que tiene visos de continuar

En este orden de cosas, el «malestar» entre los empresarios es máximo contra Cuerva, que se mantiene ahora en un compás de espera para romper su silencio tras este contraataque desde la propia patronal que preside. Quien espera también en silencio, pero al acecho es el empresariado catalán, tanto de Foment, pero especialmente desde Pimec, con Antonio Cañete al frente.

PIMEC Y FOMENT BUSCAN SU TAJADA Y CONVIERTEN A MADRID EN CAMPO DE GUERRA

Ambas patronales catalanas tratan de abrir brecha en la CEOE-Cepyme desde su desembarco en Madrid hace un año. Foment escogió una ubicación cercana al Congreso de los Diputados para presentarse en sociedad, un acto al que acudió el propio Gerardo Cuerva como presidente de Cepyme. Josep Sánchez Llibre, exdiputado de CiU, siempre ha buscado controlar a los empresarios y sacar provecho de los movimientos, especialmente con aguas revueltas.

El viento corre ahora a favor de Foment para hacer mella en Madrid, un bastión que trata de conquistar con la inestimable ayuda de los independentistas y del PSC, así como sus contactos con los socialistas y ‘populares’, que se acercan a Foment dado que está integrada en la CEOE y es bienvenida por CEIM, la patronal madrileña.

Sánchez Llibre no busca un puente aéreo al uso, como en la época de la extinguida CiU, sino montar un lobby y para ello necesita alcanzar sus cuotas de poder. Pero su pelea no está en Cepyme en sí, sino tratar de fijar alianzas entre los empresarios que la conforman con el fin de ganar músculo y adeptos a sus estrategias.

PIMEC ABOGA POR DEJAR LA GUERRA, PERO BUSCA ENGORDAR SUS FILAS CON DESCONTENTOS

Quien también mueve ficha en esta guerra es Pimec, parte muy interesada en Cepyme al ser parte de la misma. En la ejecutiva de Pimec no se escapa esta guerra interna en el seno de la patronal a la que pertenece y busca su tajada. «Hay que dejarse de guerras y el que quiera poner el foco en medidas para contrarrestar la dañina reforma laboral y la reducción de las horas semanales de trabajo que se sume a Pimec y deje Cepyme», afirman.

Carlos Cuerpo, ministro de Economía, junto a Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme, y Antonio Garamendi, presidente de CEOE | Fuente: Agencias
Carlos Cuerpo, ministro de Economía, junto a Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme, y Antonio Garamendi, presidente de CEOE | Fuente: Agencias

«Lo que tienen que hacer es dejar la guerra interna, luchar por los derechos de los autónomos y las pymes y venirse a Pimec, donde serán recibidos con las brazos abiertos», apuntan desde la ejecutiva de la patronal catalana.

No obstante, en Cepyme reconocen que Pimec «no es de fiar», dado que se mueve «por sus propios intereses, independientemente de si estos son acordes o no a los autónomos en su conjunto, porque hay autónomos y ‘autónomos’».

El objetivo principal de Pimec es ganar representatividad y colarse en la mesa del diálogo social, donde solo juegan sindicatos y patronales, aunque vistos los movimientos del Ejecutivo de PSOE y Sumar, con Yolanda Díaz y su «monólogo social», dado que ha roto todos los consensos establecidos sin oposición seria de los empresarios.

Por el momento, Pimec tiene puestos clave en órganos consultivos del diálogo social, pero sin entrar aún en la negociación directa con los sindicatos. No obstante, tiene una gran sintonía con UGT, el sindicato afín al PSOE, y también se acerca a Sumar con Conpymes, la plataforma que busca implantar Cañete en toda España. Al contrario que en Cepyme, Cañete no tiene oposición en la patronal de los pequeños y medianos empresarios catalanes al ser el único candidato.

Pimec tenía aliados de peso en el Congreso, como Ferrán Bel, el portavoz y líder del PDeCat, pero el partido político se escindió de Junts y se alejó de Carles Puigdemont, inmerso ahora en arrancar todos los acuerdos de máximos posibles para lograr más competencias para Cataluña. El último órdago pasa por una quita de deuda del FLA de 78.000 millones de euros, 4,5 veces más de lo otorgado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez y María Jesús Montero a ERC. Bel se encarga ahora de dar voz a la patronal en Madrid.

PRESIÓN A CUERVA PARA DAR MARCHA ATRÁS Y CONVOCAR ELECCIONES

Así las cosas, si Cuerva no da marcha atrás en la delegación del voto en las elecciones y además convoca comicios, el Comité Ejecutivo de Cepyme llevará a cabo su amenaza de llevarle a los tribunales, según describen ahora los críticos en la carta.

Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme
Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme

Con la confianza dañada entre los miembros en la organización y su imagen externa, los 16 vocales que han remitido la carta a Cuerva cuestionan un sistema de voto secreto para decidir los cambios en la delegación de voto, una medida que solo se adopta en caso de cese o elección del presidente. En este sentido, denuncian la «merma de garantías democráticas» y de falta de control sin precedentes, mientras que critican que los acuerdos se hayan adoptado antes de conocer el texto por quienes tienen que votarlo.

Los cercanos a Cuerva consideran que la maniobra es legítima y tan solo buscan «cortar las alas» a Antonio Garamendi con el fin de que no pueda sacar músculo en los próximos comicios. «La Junta Directiva es quien decide», dicen, a pesar de que es el Comité Ejecutivo quien eleva el orden del día. En este sentido, Cuerva trata de adaptar los estatutos de Cepyme a su decisión, y no al revés. Por el momento, el Consejo Ejecutivo de la patronal ha hablado en su mayoría, pero la ruptura es clara y los catalanes acechan para llevarse su tajada en forma de socios e incluso posibilidad de lanzar una candidatura con garantías para tratar de disputar la presidencia.

De esta forma, Madrid se convierte ahora en el epicentro político y empresarial, con una guerra civil que estalló hace un año y que tiene visos de continuar. Las maniobras del Gobierno también impulsan esta división y confrontación al alentar y abrir puertas a Pimec, que está representada también en Cepyme, razón por la que no tiene hasta ahora una voz propia en el Diálogo Social, aunque las cosas cambian y tratándose del Ejecutivo de PSOE y Sumar, los cambios de opinión están a la orden del día.