Feijóo exige las elecciones ya y promete un millón de viviendas mientras Vox le aprieta por la derecha

El líder del PP ha prometido 250.000 viviendas al año y más de 600.000 empleos desde el Foro La Toja si llega a la Moncloa. Vox le exige romper con el Gobierno antes de cualquier acuerdo.

El líder del PP exige elecciones generales y promete un millón de viviendas mientras Vox le aprieta por la derecha. Alberto Núñez Feijóo ha anunciado este sábado que aprobaría la medida en su primer mes de Gobierno, con 250.000 viviendas al año y más de 600.000 empleos asociados.

Qué propone Feijóo y con qué argumentos lo defiende

En su intervención en el Foro La Toja Vínculo Atlántico, celebrado en O Grove, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha presentado la vivienda como el ‘símbolo del fracaso’ del Gobierno de Pedro Sánchez. Feijóo ha acusado al Ejecutivo de mentir y de hacer ‘negocio con el enfrentamiento’ entre los españoles, y ha colocado el acceso a la vivienda en el centro de su alternativa.

El compromiso cuantificado es un millón de viviendas a lo largo de la próxima legislatura, a un ritmo de 250.000 al año, con más de 600.000 puestos de trabajo aparejados según el cálculo que él mismo ha expuesto. La medida se aprobaría, ha precisado, en el primer mes de un hipotético Gobierno del PP.

Publicidad

Feijóo ha vuelto a pedir elecciones generales y ha descrito la situación del país como una ‘política pervertida’ que necesita ‘una sociedad enfrentada y paralizada hasta el límite de la crispación’. También ha sostenido que ‘se han pervertido todas las reglas básicas’ y que las instituciones se han colocado ‘detrás de un proyecto personal’, en referencia al presidente del Gobierno.

El anuncio llega en pleno pulso por el flanco derecho. Vox mantiene su presión sobre los populares después de votar junto a ellos contra los decretos del Gobierno, incluido el plan de vivienda que decayó en el Congreso de los Diputados. La dirección de Vox sostiene que el PP no puede presentarse como alternativa al Ejecutivo mientras no rompa con él.

Vox llega a este tramo con una agenda propia en la materia: seguridad jurídica para los propietarios, contención de la presión fiscal sobre la construcción y mano dura frente a la okupación. Ese argumentario es el que la dirección ha convertido en moneda de cambio en su relación con el PP.

El PP promete vivienda y pide elecciones, pero cualquier mayoría alternativa en el Congreso pasa por los 33 diputados de Vox.

La reacción del Gobierno y el recorrido real de la promesa

En el Ejecutivo no hay confirmación oficial de un adelanto electoral. El rechazo de la Cámara a su plan de vivienda, consumado con los votos del PP y de Vox, ha abierto el debate sobre un posible anticipo de los comicios, pero el Gobierno mantiene su calendario y no ha movido ficha.

La aritmética condiciona cualquier promesa. El PP es el grupo más numeroso del Congreso de los Diputados, pero no alcanza la mayoría absoluta —176 escaños— sin los 33 diputados del GPVOX (Grupo Parlamentario VOX), tercera fuerza de la Cámara y pieza imprescindible de cualquier mayoría alternativa. Sin elecciones, el plan de un millón de viviendas es un compromiso que no puede ejecutarse.

Dónde queda el pulso entre Vox y el PP

El precedente pesa. Vox abandonó los gobiernos de coalición autonómicos cuando consideró que el PP no cumplía lo pactado, y desde entonces exige garantías concretas antes de cerrar cualquier entendimiento. Para el PP el cálculo es el inverso: necesitan esos votos sin cargar con la etiqueta de socio de Vox. Ese desequilibrio alimenta el pulso y explica que cada anuncio de Feijóo se lea también en clave interna de la derecha.

Publicidad

Hay, además, una contradicción que el PP tendrá que administrar. Su líder reclama elecciones y presenta planes de Gobierno mientras su grupo sostiene con Vox el bloqueo parlamentario de las iniciativas del Ejecutivo. La coincidencia en el voto es total; la competencia electoral, también. Vox ha hecho de esa doble condición su principal activo: aparece como socio necesario sin renunciar a marcar perfil propio.

No hay fecha para las urnas. Mientras no llegue la convocatoria, el millón de viviendas seguirá siendo un compromiso pendiente de ejecución y el pulso por la derecha, el terreno donde Vox y el PP seguirán midiendo fuerzas. La próxima cita parlamentaria volverá a colocar a ambos ante la misma papeleta: votar juntos y competir después.