El CENTCOM cifra en 1.000 millones de barriles el crudo que cruza Ormuz bajo el bloqueo a Irán

El CENTCOM asegura que las fuerzas americanas han escoltado más de 2.000 tránsitos comerciales y han redirigido 105 buques. La cita clave llega en Nueva York, con Trump y los líderes del Golfo cara a cara.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El jefe del CENTCOM, el almirante Brad Cooper, ha anunciado que más de 1.000 millones de barriles de crudo han cruzado el Estrecho de Ormuz bajo el bloqueo naval de Estados Unidos, mientras Irán no ha exportado ni un barril.
  • ¿Quién está detrás? El CENTCOM y la coalición naval americana con los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo, dentro de la Operación Economic Outcast.
  • ¿Qué impacto tiene? Consolida la presión sobre Teherán días antes de la reunión de Donald Trump con los líderes del Golfo en Nueva York, con efecto directo sobre los precios del crudo que importa España.

El CENTCOM cifra en más de 1.000 millones de barriles el crudo que ha cruzado el Estrecho de Ormuz mientras Irán no ha exportado ni uno.

El almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de Estados Unidos (el CENTCOM, el mando militar que cubre Oriente Próximo y Asia Central), presentó la cifra como la prueba de que la presión funciona. «Claramente, el impulso está creciendo», dijo en una actualización en vídeo difundida este sábado. Las fuerzas americanas han escoltado ya más de 2.000 tránsitos de buques comerciales por el estrecho.

El volumen de crudo, carga, y gas natural licuado que atraviesa Ormuz en las últimas dos semanas es el más alto desde que estalló la guerra, el pasado 28 de febrero. Los carriles principales de tránsito siguen limpios de minas, según el mando americano. Irán exporta cero.

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Los 1.000 millones de barriles que Irán ya no puede vender

«Más de 1.000 millones de barriles de crudo se han enviado desde los socios del Golfo a través del Estrecho de Ormuz, y Irán ha exportado cero barriles, gracias a nuestro bloqueo blindado», declaró Cooper. El anuncio se apoya en el hito del 28 de agosto, cuando el CENTCOM confirmó que había retirado las minas iraníes de los carriles de tránsito internacionales tras meses de operaciones peligrosas.

El viernes, el CENTCOM informó de que sus fuerzas han redirigido 105 buques comerciales para garantizar el cumplimiento del bloqueo. El mando describe las dos misiones como separadas pero simultáneas: recuperar la libertad de navegación para el comercio internacional y, a la vez, impedir que entre o salga mercancía de los puertos iraníes. La Armada sostiene que el cordón naval se ha reforzado con la Operación Economic Outcast, la campaña de todo el Gobierno de Trump para cortar los canales financieros, las redes de evasión de sanciones y el contrabando de crudo que financian al régimen de Teherán.

Washington ha convertido el estrecho más estratégico del planeta en un corredor escoltado, y Teherán observa desde la orilla sin vender un solo barril.

Teherán rechaza el relato. El portavoz de las fuerzas armadas iraníes, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, calificó las cifras del CENTCOM de «falsas» y «ridículas» y despachó el anuncio como una «operación psicológica fallida». «La iniciativa en el Estrecho de Ormuz sigue en manos de las poderosas fuerzas armadas de Irán», dijo a través de los medios estatales. El pulso verbal forma parte del guion.

Qué significa para España y para el precio del crudo

El bloqueo no es una operación lejana. El Estrecho de Ormuz es la principal arteria mundial del crudo: por él pasa cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta, y cualquier tensión en sus aguas se traslada en cuestión de días a los precios internacionales. España, que importa la práctica totalidad del crudo que refina, mira ese precio de cerca cada vez que se llena un depósito o se revisa la factura energética. Para la industria española, del transporte a la química, el coste del barril es una variable que no controla. El mercado ya lo ha descontado.

Cooper ha detallado que el CENTCOM trabaja con los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo, además de con agencias federales, aseguradoras y navieras, para aumentar el tráfico por el estrecho. «El esfuerzo está dando resultados», ha dicho. El mando también colabora con sus socios regionales para reforzar sus defensas aéreas y crear una «nueva unidad de coalición de drones de ataque», ante la intensificación de las amenazas de misiles y drones en la región.

Estrecho de Ormuz

La tensión no se limita al agua. El sábado, la coalición liderada por Arabia Saudí dijo haber interceptado un misil balístico hutí dirigido contra Riad. Los hutíes, respaldados por Irán, reivindicaron por separado ataques con misiles y drones contra objetivos «sensibles» en la capital saudí, mientras se observaban llamas y humo negro cerca del aeropuerto internacional Rey Khalid. La causa del incendio no se había establecido de inmediato.

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La Lógica de Washington

Lo que Washington intenta resolver con este dispositivo naval no es una escaramuza, sino un problema de fondo: cómo estrangular la economía iraní sin desatar una guerra abierta en el Golfo. Para la administración Trump, el petróleo es la palanca que sostiene a Teherán y, por tanto, el punto donde la presión duele de verdad. La coalición política que respalda esta línea es amplia dentro del Partido Republicano, que lleva años defendiendo la doctrina de máxima presión sobre Irán: la misma que llevó a Trump a retirar Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018 y a reimponer sanciones durante su primer mandato. Washington no pide permiso.

El precedente histórico es más antiguo. En 1987, Ronald Reagan ordenó reabanderar petroleros kuwaitíes bajo pabellón americano y escoltarlos por el Golfo durante la guerra entre Irán e Irak, en la que se conoció como la guerra de los petroleros. Aquella operación, la Earnest Will, fue la mayor escolta naval desde la Segunda Guerra Mundial y terminó con enfrentamientos directos entre la Armada americana e Irán. Washington está aplicando ahora el manual de Reagan, no el de la improvisación. La diferencia es el contexto: entonces se trataba de proteger el tránsito; ahora, además, se corta el comercio iraní.

Para España y sus socios europeos, la lectura es incómoda y a la vez previsible. Europa no tiene un papel militar en esta operación, pero sí un interés económico evidente: cada escalada en Ormuz se traduce en volatilidad en los mercados energéticos que golpea a las economías importadoras. La cita clave está en Nueva York: Trump tiene previsto reunirse en los próximos días con los líderes de los seis países árabes del Golfo, en el marco de la Asamblea General de la ONU. El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, ha asegurado que Trump sigue «muy enfocado» en que Irán nunca obtenga un arma nuclear y que la cita neoyorquina será «un momento para continuar esa diplomacia». El riesgo de fondo sigue abierto: la presión económica puede acercar a Teherán a la mesa o empujarlo a responder fuera de ella.

Ficha del Caso

  • El caso: El CENTCOM certifica que más de 1.000 millones de barriles de crudo han cruzado Ormuz bajo el bloqueo naval contra Irán, mientras Teherán no ha exportado petróleo en casi siete meses de guerra.
  • Datos clave: Más de 2.000 tránsitos comerciales escoltados; 105 buques redirigidos; carriles limpios de minas desde el 28 de agosto; conflicto iniciado el 28 de febrero de 2026.
  • Para España: La tensión en Ormuz presiona los precios internacionales del crudo que España importa casi en su totalidad y añade volatilidad a la factura energética de hogares y empresas.