Vox arremete en la comparecencia de Sira Rego y Ana Redondo por la crisis de Ceuta

Las ministras de Juventud e Infancia y de Igualdad dan cuentas ante el Pleno en plena ofensiva de PP y Vox. Ceuta registra entre 5.000 y 9.000 migrantes y un plan de emergencia de 165 millones.

Vox arremete en el Congreso de los Diputados en la comparecencia de Sira Rego y Ana Redondo por la crisis de Ceuta. Las ministras de Juventud e Infancia y de Igualdad dan cuentas este lunes ante el Pleno en plena ofensiva del GPVOX y del PP.

La sesión se celebra después de que la semana pasada comparecieran hasta siete ministros y antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acuda el jueves a la Cámara Baja a petición propia. El Ejecutivo asume que la crisis de Ceuta condiciona el arranque del curso político.

Qué exige Vox a las ministras de Sánchez

El Grupo Parlamentario VOX ha centrado su interpelación en la ausencia de control fronterizo y en la exigencia de responsabilidades políticas. Para Vox, las comparecencias no pueden quedarse en una exposición técnica: las ministras deben aclarar por qué se permitió la entrada masiva de migrantes y qué medidas de expulsión inmediata va a adoptar el Ejecutivo.

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La formación sitúa el episodio como una muestra del fracaso de la política migratoria del Gobierno. Recuerda que tras la entrada de más de 80.000 personas desde Marruecos el pasado 30 de julio, la presión asistencial y de seguridad recae sobre los ceutíes. Esa lectura alimenta su discurso: sin fronteras cerradas, la crisis se repetirá.

Las protestas registradas en Ceuta, en las que se ha reclamado la expulsión de quienes entraron de forma irregular, refuerzan el argumentario de Vox. El partido se presenta como portavoz de ese malestar y exige que el Gobierno deje de derivar la responsabilidad hacia la Unión Europea.

Para Vox, no se trata de un problema de recursos: se trata de una decisión política. La dirección del partido sostiene que, mientras no se blinde la frontera y se apliquen expulsiones efectivas, los planes de acogida solo incentivan nuevas llegadas.

Las comparecencias no neutralizan la ofensiva: Vox quiere convertir cada intervención del Gobierno en un examen sobre el control de la frontera.

La respuesta del Gobierno: cifras y un plan de 165 millones

En Ceuta permanecen miles de migrantes: unas 9.000 personas según el Gobierno ceutí y en torno a 5.000 según el Ministerio del Interior. El Gobierno ha reforzado el triaje, ha pedido ayuda a la Unión Europea y prevé aprobar este martes en el Consejo de Ministros un paquete de emergencia de 165 millones de euros.

La iniciativa económica no aplaca la presión opositora. El PP comparte con Vox la exigencia de explicaciones, aunque con un tono institucional distinto. La sesión de este lunes es un termómetro: la oposición busca que el Gobierno admita que el dispositivo fue insuficiente.

El paquete que se aprobará previsiblemente este martes forma parte de una respuesta que incluye refuerzo del triaje de migrantes y solicitud de ayuda a la Unión Europea. Para Vox, la cifra es una admisión implícita de la emergencia: primero se niega el problema y después se destinan fondos extraordinarios.

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La lectura estratégica: Vox aprieta al Gobierno y marca perfil

La crisis de Ceuta le permite a Vox combinar dos frentes. Por un lado, acorrala al Gobierno de Sánchez en un debate incómodo: el control migratorio. Por otro, obliga al PP a posicionarse ante una base electoral que Vox disputa sin complejos.

El precedente inmediato es el desfile de siete ministros de la semana pasada. Este lunes toca a Rego y Redondo; el jueves comparecerá Sánchez. Cada comparecencia es, para Vox, una votación simbólica sobre la credibilidad del Ejecutivo.

La comparecencia de Rego y Redondo no es una sesión ordinaria: se produce mientras en Ceuta persisten las protestas. Para Vox, cada ministro que se sienta ante el Pleno subraya la distancia entre el relato del Gobierno y la calle.

El riesgo para el Gobierno es evidente: el plan de 165 millones puede quedar empañado si no responde a la demanda de control fronterizo. La estrategia de Vox pasa por mantener el foco en la expulsión y en la responsabilidad ministerial.