domingo, 6 abril 2025

No es un hechizo, es Aragón disfrazado de Islandia que tienes que conocer esta Semana Santa

La frontera entre lo terrenal y lo mágico se difumina en algunos rincones privilegiados de la geografía española. Aragón esconde entre sus valles pirenaicos paisajes de ensueño que transportan al viajero a tierras nórdicas sin necesidad de cruzar fronteras ni recorrer miles de kilómetros. La cascada de Sorrosal, ubicada en la localidad oscense de Broto, emerge como uno de esos tesoros naturales que desafían la lógica y nos hacen cuestionar si realmente seguimos en territorio nacional o hemos sido teletransportados a un paraje islandés.

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El imponente salto de agua de más de 30 metros crea un espectáculo visual que alcanza su máximo esplendor durante los meses primaverales, cuando el deshielo incrementa su caudal y potencia su rugido. Precisamente en Semana Santa, periodo vacacional por excelencia para muchos españoles, este enclave ofrece una alternativa perfecta para quienes buscan escapar del turismo masificado y sumergirse en la naturaleza más auténtica, descubriendo que no hace falta viajar hasta latitudes nórdicas para experimentar sensaciones similares a las que proporcionan los famosos saltos de agua islandeses.

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SEMANA SANTA: EL MOMENTO IDEAL PARA DESCUBRIR ESTE ENCLAVE DE ARAGÓN

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Las vacaciones de Semana Santa ofrecen una ventana temporal perfecta para explorar esta zona de Aragón. El clima primaveral, con temperaturas moderadas que contrastan con el frío invernal o el calor sofocante del verano, proporciona condiciones ideales para disfrutar de actividades al aire libre. Los senderos están menos transitados que durante el periodo estival, permitiendo una experiencia más íntima y personal con la naturaleza.

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El deshielo que caracteriza esta época del año garantiza que la cascada muestre su versión más espectacular. Las nieves acumuladas durante el invierno en las cumbres pirenaicas se transforman en agua que alimenta los ríos y torrentes, dotando a la cascada de Sorrosal de un caudal vigoroso que incrementa su atractivo visual y sonoro. Aragón se presenta así en su máximo esplendor natural, ofreciendo un espectáculo que bien merece desviar la ruta habitual de vacaciones para contemplarlo en persona.

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