viernes, 4 abril 2025

La nueva jugada de Ryanair tiene trampa: si pasas de los 40 minutos pagarás caro

Las aerolíneas de bajo coste siempre han sabido cómo sacar partido a cada resquicio del sistema para aumentar sus beneficios. Ryanair, en su última maniobra, ha puesto en el punto de mira a los pasajeros que llegan tarde a la puerta de embarque, estableciendo un sistema que muchos califican como abusivo. La interpretación de una norma ya existente ha desatado una oleada de críticas entre los usuarios habituales de la compañía irlandesa, que ven cómo sus derechos se reducen mientras el coste de viajar aumenta de forma encubierta.

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El modelo de negocio de las aerolíneas low cost se basa en cobrar por servicios que tradicionalmente estaban incluidos en el precio del billete. Ryanair ha llevado esta filosofía al extremo, convirtiendo cada interacción con el cliente en una oportunidad para generar ingresos adicionales. Lo que ahora está causando controversia es la aplicación más estricta de su llamada «Tasa de Rescate», un cargo de 100 euros que deben abonar los viajeros que pierden su vuelo por llegar tarde y desean embarcar en la siguiente salida disponible al mismo destino.

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LA TASA DE RESCATE: UNA SOLUCIÓN QUE PARECE UN CASTIGO

Fuente: Freepik

La aerolínea irlandesa defiende esta medida como un servicio adicional para evitar que los pasajeros se queden varados en el aeropuerto tras perder su vuelo. Según fuentes oficiales de Ryanair, la tasa no debe interpretarse como una multa sino como una alternativa que beneficia al viajero, permitiéndole continuar su viaje sin tener que comprar un nuevo billete completo. Este argumento podría tener sentido si el coste fuera proporcional, pero los 100 euros establecidos superan en muchos casos el precio original del propio billete.

El problema radica en la arbitrariedad con la que se aplica esta normativa. Ryanair establece que los pasajeros deben presentarse en la puerta de embarque al menos 40 minutos antes de la salida programada, un límite de tiempo que resulta confuso cuando se compara con otras indicaciones de la propia compañía que hablan de 30 minutos como tiempo suficiente. Esta inconsistencia genera situaciones donde viajeros que creían estar cumpliendo con las normas se encuentran repentinamente con un cargo adicional inesperado.

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