En el corazón del Pirineo aragonés, escondida entre valles y montañas que parecen sacados de un cuento nórdico, la cascada de Sorrosal emerge como un tesoro natural que transporta a quien la contempla a paisajes dignos de Islandia. Este espectacular salto de agua ubicado en Aragón, con sus impresionantes 100 metros de caída, se ha convertido en uno de esos rincones mágicos que sorprenden incluso a los viajeros más experimentados. La combinación perfecta entre la fuerza del agua que se precipita contra las rocas y el entorno salvaje que la rodea crea una atmósfera única, especialmente durante la Semana Santa, cuando el deshielo primaveral aumenta su caudal ofreciendo un espectáculo visual difícilmente olvidable.
A tan solo unos kilómetros de Broto, en la comarca del Sobrarbe y a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, este rincón aragonés ha ganado popularidad en los últimos años por su asombroso parecido con los paisajes islandeses. Sin embargo, a diferencia de los costosos viajes al país nórdico, esta maravilla natural se encuentra mucho más cerca y accesible, convirtiéndose en un destino perfecto para escapadas cortas como las que se realizan durante el periodo vacacional de Semana Santa. La cascada de Sorrosal, con su imponente caída y el eco del agua resonando entre las paredes rocosas, invita a sumergirse en un ambiente que evoca a las legendarias tierras del hielo y el fuego, pero sin necesidad de salir de la Península Ibérica.
1LA PUERTA A UN PARAÍSO ESCONDIDO EN EL PIRINEO ARAGONÉS

En pleno Pirineo aragonés, la localidad de Broto se alza como el punto de partida ideal para descubrir uno de los secretos mejor guardados de la provincia de Huesca. Este pintoresco pueblo, con sus calles empedradas y casas tradicionales de piedra y madera, conserva la autenticidad y el encanto característico de los asentamientos montañosos del norte de España. Su ubicación estratégica a los pies del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, lo convierte en un enclave privilegiado tanto para los amantes de la naturaleza como para aquellos que buscan tranquilidad alejados del bullicio urbano.
La cascada de Sorrosal se encuentra a escasos minutos caminando desde el centro de Broto, lo que facilita enormemente su visita incluso para quienes no estén acostumbrados a largas caminatas. El sendero que conduce hasta ella está perfectamente señalizado y resulta accesible para casi todos los públicos. Durante el trayecto de apenas 700 metros desde el pueblo, el visitante puede ir apreciando cómo el sonido del agua se intensifica anunciando la proximidad de esta maravilla natural, mientras el entorno se va transformando gradualmente hasta desembocar en el impresionante espectáculo que supone contemplar los 100 metros de caída libre que caracteriza a esta cascada aragonesa.