Las altas temperaturas y el ritmo frenético de la vida moderna hacen que muchos españoles se enfrenten a una deshidratación constante sin ser conscientes de ello. El agua carbonatada o con gas se posiciona como una alternativa cada vez más popular entre nutricionistas y especialistas en hidratación, quienes destacan sus beneficios frente al agua convencional, especialmente para quienes buscan opciones refrescantes que también aporten un plus de vitalidad. Sus propiedades, más allá del característico burbujeo, podrían representar una solución para aquellos que encuentran monótono el consumo de líquidos o necesitan un impulso extra para mantener niveles óptimos de hidratación durante jornadas extenuantes.
Las estadísticas revelan que, aunque el consumo de agua embotellada en España ha crecido sustancialmente en la última década, todavía existe un amplio desconocimiento sobre las diferencias entre las diversas opciones disponibles en el mercado. El agua mineral con gas, tradicionalmente asociada a contextos gastronómicos o momentos de ocio, está ganando terreno en el día a día de muchos ciudadanos gracias a estudios recientes que avalan su efectividad para combatir la fatiga y mejorar la sensación de bienestar general. Este cambio de paradigma está transformando los hábitos de consumo en todos los grupos de edad, especialmente entre jóvenes profesionales y deportistas, quienes valoran cada vez más los pequeños detalles que pueden marcar la diferencia en su rendimiento cotidiano.
3CÓMO INCORPORAR EL AGUA CARBONATADA EN TU RUTINA DIARIA SIN EFECTOS SECUNDARIOS

La transición hacia un mayor consumo de agua con gas debe realizarse de manera gradual y consciente, adaptando las cantidades a las necesidades individuales y al nivel de actividad física. Los nutricionistas recomiendan comenzar con un vaso diario, preferiblemente entre comidas, para evaluar la tolerancia individual y evitar posibles molestias como eructos o sensación de hinchazón que algunas personas pueden experimentar inicialmente. La clave está en la moderación y en encontrar el momento adecuado para su consumo, priorizando las marcas con mineralización media o baja para un equilibrio óptimo entre sabor y composición, especialmente para quienes buscan controlar su ingesta de sodio.
Un aspecto frecuentemente ignorado es la temperatura ideal de consumo, factor que puede maximizar sus beneficios. El agua con gas alcanza su punto óptimo de sabor y efecto refrescante entre los 6 y 8 grados centígrados, temperatura que además potencia la liberación de microburbujas que estimulan las papilas gustativas. Los expertos en hidratación señalan que es particularmente beneficiosa antes y después del ejercicio, ya que las burbujas generan una sensación de frescor inmediato que puede contribuir a reducir la fatiga percibida y mejorar la recuperación muscular, siempre que se complemente con una adecuada reposición de electrolitos en caso de actividades de alta intensidad o larga duración. Esta estrategia resulta especialmente efectiva durante los meses estivales, cuando la deshidratación representa un riesgo mayor.