viernes, 4 abril 2025

Se extiende sin freno por España y golpea el estómago: esta dolencia ya es la pesadilla de la primavera

La llegada de la primavera suele asociarse con el despertar de la naturaleza, días más largos y temperaturas agradables, pero este año trae consigo un invitado indeseado que está llenando las consultas médicas de todo el país. La dolencia que está causando estragos entre los españoles de todas las edades se caracteriza por un conjunto de síntomas tan desagradables como limitantes: vómitos, diarrea, dolor abdominal y, en algunos casos, fiebre moderada. Los servicios de urgencias hospitalarias reportan un incremento de hasta un 40% en las atenciones relacionadas con problemas gastrointestinales, convirtiendo esta afección en un verdadero quebradero de cabeza para el sistema sanitario nacional.

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Esta epidemia de gastroenteritis, que ya se ha ganado el título de «pesadilla primaveral», está alcanzando cifras récord en comparación con años anteriores. Las autoridades sanitarias muestran su preocupación ante un fenómeno que, si bien es relativamente común en esta época del año, ahora presenta una virulencia y capacidad de propagación sin precedentes. Factores como los cambios bruscos de temperatura típicos de la primavera española, el aumento de las interacciones sociales tras el invierno y la presencia de nuevas cepas virales más resistentes están contribuyendo a crear la tormenta perfecta que explica este aumento significativo de casos. Lo que empezó como un goteo de afectados se ha convertido rápidamente en un auténtico tsunami que pone a prueba tanto la resistencia física de los pacientes como la capacidad de respuesta del sistema sanitario.

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SÍNTOMAS QUE NO DAN TREGUA: CÓMO RECONOCER ESTA DOLENCIA GASTROINTESTINAL

Fuente Freepik

El cuadro clínico de esta gastroenteritis primaveral presenta algunas particularidades que la diferencian de otros episodios similares de temporadas anteriores. Comienza habitualmente con una sensación de malestar general y dolor abdominal difuso que rápidamente evoluciona hacia náuseas intensas. En cuestión de horas, y a diferencia de otras infecciones gastrointestinales que mantienen un periodo de latencia más prolongado, los afectados desarrollan vómitos explosivos seguidos de diarrea acuosa que puede mantenerse durante 48-72 horas. Esta rapidez en la manifestación de los síntomas explica por qué muchas personas se ven sorprendidas en situaciones comprometedoras, sin tiempo para tomar precauciones o modificar sus planes diarios.

La fiebre, aunque presente en aproximadamente el 60% de los casos, no suele superar los 38°C, lo que puede llevar a una falsa sensación de seguridad en pacientes que minimizan la gravedad de su dolencia. Un aspecto especialmente llamativo de este brote es la intensidad de los síntomas abdominales, con cólicos que muchos pacientes describen como «incapacitantes» y que constituyen uno de los principales motivos de consulta médica urgente. Los especialistas advierten que, si bien la mayoría de casos evolucionan favorablemente en menos de una semana, la deshidratación puede convertirse rápidamente en una complicación seria, especialmente en niños pequeños y ancianos cuyo equilibrio hidroelectrolítico se ve comprometido más fácilmente por las pérdidas digestivas, requiriendo en ocasiones la administración de sueros intravenosos para su correcta compensación.

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