jueves, 3 abril 2025

La nueva directora del colegio del cura de La Moraleja pide perdón 25 días después

Marilú Álvarez, la nueva directora del colegio Higlands School El Encinar, cerca de La Moraleja (Madrid), ha dirigido una carta a los padres de los alumnos donde, por vez primera, desde que el padre Marcelino, capellán de la escuela y guía espiritual de los alumnos de primaria, fuese detenido el pasado 6 de marzo, tras la denuncia de cinco niñas, víctimas presuntamente de abusos sexuales.

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Desde la detención del padre Marcelino durante la tarde del 6 de marzo el colegio, como institución, no había pedido perdón a nadie, ni a padres, ni a alumnos, ni a víctimas. Parecía como si en los Legionarios de Cristo, propietarios del colegio, no existiese la figura de un gestor de crisis reputacional, con los problemas que ha tenido esta congregación en el pasado.

Pero los abandonos para el próximo curso, a pesar de la gratuidad de las matrículas, y las noticias publicadas en los periódicos cada vez más determinantes sobre los hechos de los que se acusa al Padre Marcelino, hicieron que primero sustituyesen al padre Jesús María Delgado como director del colegio y luego nombrase a Marilú Alvarez como directora, no una religiosa al uso, sino una civil consagrada del Regnum Christi, movimiento de los Legionarios de Cristo.

En las comunicaciones durante estas semanas el colegio siempre hablaba de «lamentables sucesos», «tragedia» e incluso las asociación de padres se preocupó sobre la filtración del vídeo del cura declarando en sede judicial porque «su visionado puede herir vuestra sensibilidad. Nosotros hemos decidido no compartirlo porque queremos mantenernos en el objetivo: recuperar la seguridad de nuestros hijos en el colegio. Ese es nuestro compromiso con todos vosotros». Ni una palabra de las víctimas.

Ahora la directora ha escrito realizando un acto de contrición, reconociendo errores: «Quiero pedir perdón por nuestros errores, por los de esta familia de la que formo parte, y que ahora me confía la dirección de este colegio. En su nombre pido perdón por no haber actuado ante las inquietudes de quienes pedíais la salida de nuestro ex capellán por su pasado vinculado a Marcial Maciel, por salir tarde y mal al encuentro y sufrimiento de las personas que habéis denunciado hechos muy graves, por no haber hecho cumplir con determinación el código de conducta, por no haber asumido todavía todas las lecciones de nuestra historia y que esto haya generado más sufrimiento. Pido perdón a todas las personas a las que hemos herido, sobre todo a las familias más afectadas y a quienes no hemos sabido escuchar, o acompañar. Os expreso mi deseo sincero de estar a vuestro lado, con todo el apoyo y el respaldo que podamos brindaros».

La directora, por fin, pide luz y taquígrafos que «desde el compromiso con la verdad, la justicia y la sanación de nuestra institución, aunque haya quedado herida y desacreditada por los terribles hechos denunciados, os pido a todos que por favor sigamos colaborando con las autoridades para el esclarecimiento de estos hechos, y de cualquier otro del que podáis tener noticia. Que todo salga a la luz, porque solo en la luz va a poder sanar. Podéis contar conmigo».

Tras dos folios de carta la directora se despide «con fe y compromiso os expreso mi esperanza de ser una gran familia al servicio de la formación de vuestros hijos y de nuestros alumnos. Hagámoslo juntos para juntos volver a experimentar la alegría de pertenecer a esta familia Highlands. Un fuerte abrazo a cada uno, Marilú Álvarez. Directora Highlands El Encinar».

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COMUNICADOS DEL COLEGIO DE LA MORALEJA

El colegio Highlands de el Encinar de los Reyes, cercano a la Moraleja (Madrid), donde prestaba sus servicios como capellán el cura detenido por, presuntamente, abusar de cinco niñas menores de edad, sí ha enviado durante estas semanas varias comunicaciones a los padres de los alumnos en los que pide «recuperar la paz y la serenidad», después de «una semana muy, muy intensa», pero siempre sin mencionar al capellán detenido y acusado de abusos sexuales ni a las víctimas.

El cura prestó declaración el pasado 8 de marzo, aunque solo respondió a las preguntas de su abogado y haciendo referencia constantemente a sus padres mayores y enfermos. El sacerdote negó todos los hechos de los que está acusado y cuando su abogado le preguntó «¿por qué denuncian los padres?». «Estoy perplejo desde que lo supe, estoy en shock. Le he dado mil vueltas y no encuentro un por qué» y luego culpó de su situación a que «hace año y medio se creó un revuelto en el colegio por un artículo de 2014 que hablaba de que yo había sido secretario del fundador (Marcial Maciel). Es mi única explicación».

Tras la primera denuncia llegaron otras cuatro y lo cierto es que las niñas relataron hechos y abusos similares y para los investigadores su corta edad hace difícil que se hayan puesto de acuerdo para acusar de los mismos hechos al sacerdote.

De momento, la juez puso en libertad al padre Marcelino, pero le prohibió «aproximarse a menos de 500 metros del colegio donde prestaba servicio al igual que a las seis menores que denunciaron los hechos, así como comunicarse con ellas por cualquier medio o procedimiento y prohibición de realizar cualquier actividad que implique contacto regular y directo con menores de edad, así como prohibición de salida de territorio nacional, con obligación de entrega del pasaporte si lo tuviera o en expedición del mismo», según el auto dictado por la juez de Instrucción 7 de Madrid, que investiga el caso.

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