La Universidad Complutense, dirigida por el rector, Joaquín Goyache Goñi, imputado en el caso Begoña Gómez por tráfico de influencias y corrupción en los negocios, emula al totalitarismo vivido en Cataluña durante décadas al impedir conferencias de Vox en la Facultad de Políticas, en el madrileño campus de Somosaguas.
La vicedecana de estudiantes, Elisa García, ha impedido la entrada de Isabel Pérez, portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, a un acto de Libertad sin Ira. «Otro día, otro día», le ha espetado quien debe velar por mostrar la universidad como un lugar de conocimiento, debate sano y contraposición de ideas, más si es de una política en activo y con el respaldo de cientos de miles de votantes en las últimas elecciones.
«Los protocolos estaban establecidos, pero no se han cumplido», le respondía a la diputada autonómica. Esta responsabilidad recae en el decanato y el rectorado, que deben velar por la seguridad en el espacio público. De hecho, no se ha activado ningún tipo de protocolo para otras charlas o conferencias, solo para Vox. En Cataluña conocen bien este tipo de actitudes desde la cúpula universitaria, permitiendo los escraches a Ciudadanos o a asociaciones como S’Ha Acabat.
LAS RAZONES VACÍAS DE LA COMPLUTENSE A LIBERTAD SIN IRA
El argumentario es prácticamente calcado al que realizaron los independentistas más violentos con la denominada ‘disidencia’ catalana, aquella parte constitucionalista que reclama sus espacios en un centro público, como es el caso de la Complutense. S’Ha Acabat acabó convirtiéndose en un referente al escapar del pensamiento único y ejerce su libertad en las aulas, hasta conseguir el hito de poder presentarse a elecciones y tener su asiento en órganos importantes. Un hecho inédito en Cataluña.
La Facultad de Políticas de la Complutense lleva a rajatabla los mismos estándares que se han registrado en la Universidad Autónoma de Barcelona o en la Universidad de Barcelona, donde se permitía la simbología independentista con total impunidad, colocar los lazos amarillos y escraches brutales contra diputados, como el sufrido por Cayetana Álvarez de Toledo.

El totalitarismo se abre así camino dentro del seno de la Complutense con excusas vanales como la presencia de una persona es una provocación. En Cataluña se dio rienda suelta a la «muerte civil» y al «silencio» de quienes mostraban una actitud crítica con los independentista y antisistema, que controlaron durante años los debates y los movimientos en el interior y exterior.
LA COMPLUTENSE ADOPTA EL MISMO LENGUAJE QUE LOS NACIONALISTAS EN CATALUÑA
Uno de los portavoces de los supuestos estudiantes afirmó que el acto se había cancelado, mientras Isabel Pérez no se amilanó ante las burdas explicaciones. «Cualquier ciudadano puede entrar en la universidad». Acto seguido sale a la luz el verdadero motivo: «No se puede venir a provocar».
Un razonamiento al que solo le faltó añadir la lejía para limpiar el suelo por donde pisó la portavoz parlamentaria para mostrar la misma actitud y prepotencia que los separatistas catalanes. «No se puede venir a provocar», reiteró. «Pide cita», le espeta otra voz de fondo a la que no se le puede identificar.
«Nosotros defendemos que aquí no se hagan discursos de odio», relata el supuesto portavoz estudiantil. La frase, con su olor a rancio y propio de épocas totalitarias, tiene miga. De ser cierto que hay discursos de odio en las palabras de la parlamentaria de Vox por qué no se ha presentado denuncia o ha actuado la fiscalía de oficio.
Las frases manidas de la izquierda más radical son vacías de contenido. «Los discursos de odio no están permitidos en este centro», reitera, como si fuera la autoridad en el centro. De fondo, una de las palabras que más se escucharon en Cataluña: «Libertad, libertad».
ESCRACHE PARA IMPEDIR LA ENTRADA EN UN CENTRO PÚBLICO
Este escrache a Vox es solo una muestra más de la expansión del ‘procés’ a toda España, donde Vox es una víctima más de las actitudes más totalitarias y que se producen en un centro como la UCM, cuyo prestigio va cada vez a menos, más cuando sostiene a un rector imputado por corrupción y tráfico de influencias.
En las últimas semanas, los escraches a conferencias opuestas al pensamiento único se han registrado también en otras universidades, como le ocurrió a Macarena Olona en la de Granada. La exdiputada, imparable, entró en el acto y pudo realizarlo. El pasado lunes, en la Universidad del País Vasco, una agente de la ertzainzta resultó herida por el hecho de estar en una conferencia impartida por miembros del cuerpo autonómico en activo.
La facultad, lejos de condenar el escrache, justifica que el acto no se llevara a cabo, siguiendo casi a pies juntillas el mismo argumentario, activando un protocolo para impedir la presencia de personas ajenas al centro.