Lo que muchos conductores desconocen es que los neumáticos, al igual que cualquier producto de consumo perecedero, tienen fecha de caducidad. En el caso de los neumáticos, componentes esenciales para la seguridad vial, no son eternos y su deterioro no solo depende del desgaste por rodadura, sino también del paso inexorable del tiempo que afecta a sus propiedades físicas y químicas. La ausencia de esta información entre los usuarios de vehículos constituye un riesgo que podría evitarse con un simple vistazo a un código impreso en el lateral de cada rueda.
El desconocimiento generalizado sobre la vida útil de estos elementos de seguridad pasiva puede tener consecuencias graves en situaciones de emergencia en la carretera. Expertos en seguridad vial y fabricantes coinciden en que, independientemente del estado aparente o los kilómetros recorridos, un neumático con más de cinco años desde su fabricación comienza a presentar signos de envejecimiento que comprometen su rendimiento en situaciones críticas como frenadas de emergencia o conducción bajo condiciones climatológicas adversas.
4LOS RIESGOS DE CIRCULAR CON NEUMÁTICOS CADUCADOS

Utilizar neumáticos que han superado su vida útil recomendada aumenta significativamente la probabilidad de sufrir un accidente vial. La pérdida progresiva de las propiedades de adherencia afecta directamente a la distancia de frenado, que puede incrementarse hasta un 30% con neumáticos envejecidos respecto a unos en óptimas condiciones, según diversos estudios realizados por organizaciones de seguridad vial. Este factor resulta determinante en situaciones de emergencia donde cada metro cuenta para evitar una colisión.
El riesgo se multiplica cuando se circula bajo condiciones climatológicas adversas. En superficie mojada o con bajas temperaturas, los neumáticos caducados presentan un comportamiento notablemente peor que los que se encuentran dentro de su periodo óptimo de uso. El aquaplaning, fenómeno que ocurre cuando el agua se interpone entre el neumático y el asfalto, tiene una incidencia mucho mayor en ruedas que han perdido la capacidad de evacuación de agua por el envejecimiento de la goma, convirtiendo la conducción bajo lluvia en una actividad potencialmente peligrosa si no se han sustituido los neumáticos a tiempo.