En la vasta despensa natural que ofrece nuestro planeta, existen auténticos tesoros nutricionales que, por desconocimiento o desuso, han caído en el olvido en muchos lugares. En España, a pesar de la riqueza y variedad de nuestra gastronomía, algunas frutas exóticas o menos comunes no han logrado hacerse un hueco en nuestros mercados ni en nuestros hábitos alimenticios. Sin embargo, redescubrir estas joyas olvidadas puede ser una excelente manera de enriquecer nuestra dieta, mejorar nuestra salud y sorprender a nuestro paladar. El nanche, esa fruta pequeña y redonda, es un claro ejemplo de ello.
Originario de América Central y del Sur, el nanche (Byrsonima crassifolia) es una fruta con un sabor dulce y ligeramente ácido, que recuerda a una mezcla entre cereza y manzana. Sin embargo, más allá de su delicioso sabor, el nanche destaca por sus propiedades nutricionales, que lo convierten en un auténtico superalimento. Rico en colágeno, vitamina A y fibra, el nanche ofrece numerosos beneficios para la salud, desde el cuidado de la piel y la visión hasta la mejora de la digestión y el fortalecimiento del sistema inmunológico.

El nanche no solo es beneficioso para la salud interna, sino también para la belleza externa, especialmente para la salud de la piel. Gracias a su alto contenido en colágeno y vitamina A, el nanche ayuda a mantener la piel hidratada, elástica y firme, previniendo la aparición de arrugas, flacidez y otros signos de envejecimiento. El colágeno ayuda a rellenar las arrugas y líneas de expresión, mientras que la vitamina A estimula la producción de nuevas células y protege la piel de los daños causados por el sol y la contaminación.
Además, el nanche contiene antioxidantes que ayudan a proteger la piel de los radicales libres, moléculas inestables que dañan las células y aceleran el envejecimiento. Estos antioxidantes ayudan a prevenir la aparición de manchas, arrugas y otros signos de daño solar. El consumo regular de nanche puede ayudar a mantener una piel joven, luminosa y saludable.
El nanche también puede utilizarse de forma tópica para mejorar la salud de la piel. Se puede preparar una mascarilla casera triturando nanche fresco y mezclándolo con miel o yogur. Esta mascarilla se aplica sobre la piel limpia y se deja actuar durante 15-20 minutos. Después, se enjuaga con agua tibia. Esta mascarilla ayuda a hidratar, nutrir y revitalizar la piel, dejándola suave, luminosa y radiante. Esta fruta es un tesoro por descubrir.