El consumo de carne se ha convertido en uno de los debates más encendidos en la actualidad, tanto por sus implicaciones medioambientales como por sus efectos en la salud. El pollo representa una de las opciones más equilibradas dentro del abanico cárnico, siendo la proteína animal más consumida en los hogares españoles por su versatilidad y precio accesible. Sin embargo, a pesar de su popularidad, existe una parte de esta ave que sigue pasando desapercibida para la mayoría de consumidores, a pesar de concentrar propiedades nutricionales excepcionales.
La llamada «joya escondida» de esta carne blanca no es otra que el solomillo, una pieza que, por desconocimiento o por falta de información en los puntos de venta, queda relegada frente a otras más populares como la pechuga o los muslos. Esta porción, ubicada justo en la parte interior del lomo del ave, se caracteriza por su textura tierna, su bajo contenido en grasa y su impresionante perfil nutricional, que la convierten en la opción ideal para quienes buscan cuidar su alimentación sin renunciar al sabor y la variedad en sus platos.
5FORMAS DELICIOSAS DE PREPARAR EL SOLOMILLO DE POLLO

La principal virtud gastronómica del solomillo de pollo radica en su versatilidad y en la rapidez con que absorbe los sabores con los que se cocina. Los métodos de cocción más recomendables son aquellos que preservan su jugosidad natural, como el salteado rápido, la plancha a temperatura media-alta o el horneado breve. Marinar previamente las piezas durante unos 30 minutos, ya sea en una mezcla de aceite de oliva con hierbas aromáticas o en yogur con especias al estilo oriental, potenciará enormemente su sabor y evitará que la carne se reseque durante la cocción, problema habitual en las partes magras del pollo.
Una propuesta sencilla pero efectiva consiste en saltear los solomillos enteros con ajo laminado y tomillo fresco, terminando con unas gotas de zumo de limón para realzar su sabor. Para ocasiones especiales, puede envolverse cada solomillo en una loncha fina de bacon antes de hornearlo brevemente, consiguiendo así un contraste de texturas y sabores extraordinario. Las brochetas son otra excelente opción, alternando trozos de solomillo con verduras de temporada y piña, creando un plato completo y equilibrado que aprovecha la capacidad de esta carne para complementarse con ingredientes tanto dulces como salados. Sea cual sea la preparación elegida, la clave está en respetar los tiempos cortos de cocción, evitando que esta delicada pieza de pollo pierda sus extraordinarias características organolépticas y nutricionales.