jueves, 3 abril 2025

Esta parte del pollo es la más saludable y casi nadie la aprovecha

El consumo de carne se ha convertido en uno de los debates más encendidos en la actualidad, tanto por sus implicaciones medioambientales como por sus efectos en la salud. El pollo representa una de las opciones más equilibradas dentro del abanico cárnico, siendo la proteína animal más consumida en los hogares españoles por su versatilidad y precio accesible. Sin embargo, a pesar de su popularidad, existe una parte de esta ave que sigue pasando desapercibida para la mayoría de consumidores, a pesar de concentrar propiedades nutricionales excepcionales.

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La llamada «joya escondida» de esta carne blanca no es otra que el solomillo, una pieza que, por desconocimiento o por falta de información en los puntos de venta, queda relegada frente a otras más populares como la pechuga o los muslos. Esta porción, ubicada justo en la parte interior del lomo del ave, se caracteriza por su textura tierna, su bajo contenido en grasa y su impresionante perfil nutricional, que la convierten en la opción ideal para quienes buscan cuidar su alimentación sin renunciar al sabor y la variedad en sus platos.

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CÓMO IDENTIFICAR Y COMPRAR EL MEJOR SOLOMILLO DE POLLO

Fuente Freepik

Encontrar el solomillo de pollo en los establecimientos convencionales puede resultar todo un desafío, ya que muchos supermercados no lo comercializan como pieza separada. Las carnicerías tradicionales y los comercios especializados suelen ser los mejores lugares para adquirirlo, aunque es probable que haya que solicitarlo específicamente al profesional. Al comprarlo, debemos fijarnos en su color, que debe ser rosa pálido uniforme, sin manchas oscuras ni zonas amarillentas que podrían indicar una conservación deficiente o una edad avanzada del animal. La textura debe ser firme pero elástica, y la pieza no debería presentar restos de grasa visible o tendones.

La procedencia del pollo resulta determinante para la calidad de su solomillo, siendo preferibles aquellos de crianza ecológica o, al menos, de corral. Estos animales, al tener una alimentación más natural y condiciones de vida menos estresantes, desarrollan una carne más sabrosa y con mejor perfil nutricional. No debemos dudar en preguntar al carnicero sobre el origen del producto y, en caso de que no disponga de solomillos ya preparados, solicitar que los extraiga de un pollo entero, algo que cualquier profesional puede hacer en cuestión de minutos. El precio suele ser superior al de otras partes del pollo, pero sigue resultando económico en comparación con otras carnes premium del mercado.

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