El consumo de carne se ha convertido en uno de los debates más encendidos en la actualidad, tanto por sus implicaciones medioambientales como por sus efectos en la salud. El pollo representa una de las opciones más equilibradas dentro del abanico cárnico, siendo la proteína animal más consumida en los hogares españoles por su versatilidad y precio accesible. Sin embargo, a pesar de su popularidad, existe una parte de esta ave que sigue pasando desapercibida para la mayoría de consumidores, a pesar de concentrar propiedades nutricionales excepcionales.
La llamada «joya escondida» de esta carne blanca no es otra que el solomillo, una pieza que, por desconocimiento o por falta de información en los puntos de venta, queda relegada frente a otras más populares como la pechuga o los muslos. Esta porción, ubicada justo en la parte interior del lomo del ave, se caracteriza por su textura tierna, su bajo contenido en grasa y su impresionante perfil nutricional, que la convierten en la opción ideal para quienes buscan cuidar su alimentación sin renunciar al sabor y la variedad en sus platos.
1¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL SOLOMILLO DE POLLO?

El solomillo de pollo constituye una de las partes más nobles de esta ave, aunque paradójicamente sea también una de las grandes desconocidas en la mayoría de cocinas españolas. Se ubica en la zona interior del lomo, justo pegado a la columna vertebral, formando dos tiras alargadas de carne magra que apenas superan los 50 gramos de peso cada una, lo que explica por qué muchos carniceros optan por no separarlas y venderlas como parte del contramuslo o simplemente dejarlas adheridas a la carcasa. Se trata de una pieza pequeña pero valiosa desde el punto de vista gastronómico y nutricional.
Esta parte del pollo recibe diferentes nombres según la región, lo que contribuye aún más a su desconocimiento por parte del consumidor medio. En algunas zonas se le conoce como «solomillo», en otras como «filete», «secreto» o incluso «tournedó», aunque todas estas denominaciones hacen referencia a la misma pieza. Su tamaño reducido y ubicación estratégica hacen que sea una carne extraordinariamente tierna, ya que estos músculos apenas trabajan durante la vida del animal, conservando una jugosidad y suavidad superiores incluso a las de la pechuga, que suele considerarse la parte premium del pollo.