sábado, 29 marzo 2025

Si confundes la gasolina 95 con la 98, esto es lo que puede ocurrirle a tu coche

El repostaje semanal se ha convertido en un momento de incertidumbre para muchos conductores españoles en los últimos meses. La elección entre los distintos tipos de gasolina puede generar dudas incluso en los conductores más experimentados, especialmente cuando los precios fluctúan constantemente. La confusión entre gasolina 95 y 98 no es un asunto banal, ya que utilizar el combustible inadecuado podría tener consecuencias negativas para nuestro vehículo tanto a corto como a largo plazo.

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Los surtidores de las estaciones de servicio ofrecen diferentes opciones que, a simple vista, pueden parecer intercambiables. Sin embargo, cada tipo de combustible está diseñado para motores con características específicas, y elegir incorrectamente puede afectar desde el rendimiento inmediato hasta la vida útil del motor. Aunque muchos conductores consideran que optar por un combustible de mayor octanaje siempre beneficiará a su vehículo, la realidad es más compleja y depende de múltiples factores que analizaremos en detalle.

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CONSECUENCIAS INMEDIATAS DE USAR GASOLINA INCORRECTA EN TU MOTOR

Fuente Freepik

Cuando un vehículo diseñado para funcionar con gasolina 98 se abastece con 95, las consecuencias pueden manifestarse de manera casi inmediata. La primera señal suele ser una notable disminución en la potencia del motor, especialmente perceptible en situaciones que requieren aceleración rápida como incorporaciones a autovías o adelantamientos. Esta pérdida de prestaciones ocurre porque el motor no puede alcanzar su máximo rendimiento cuando el combustible se inflama prematuramente dentro de los cilindros debido a su menor resistencia a la compresión, generando lo que técnicamente se conoce como «picado» o «cascabeleo».

Además del descenso en la potencia, utilizar una gasolina con menor octanaje del recomendado también impacta directamente en el consumo. Paradójicamente, aunque la gasolina 95 es más económica por litro, el vehículo terminará consumiendo más combustible para intentar mantener las prestaciones. La centralita electrónica del coche detecta las detonaciones irregulares y modifica automáticamente parámetros como el avance de encendido para proteger el motor, resultando en una combustión menos eficiente que aumenta el gasto en carburante y las emisiones contaminantes.

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