jueves, 3 abril 2025

La ‘carbonara’ española existe y se llama ‘carbonata’: así se prepara

La ‘carbonara’ italiana ha conquistado paladares en todo el mundo con su combinación de huevo, queso y panceta. En la gastronomía española existe una versión propia llamada carbonata que, aunque menos conocida internacionalmente, representa un tesoro culinario digno de reivindicación. Esta preparación tradicional española ha permanecido durante generaciones en las cocinas familiares, especialmente en zonas rurales donde los ingredientes sencillos y contundentes siempre han sido la base de la alimentación diaria.

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El redescubrimiento de recetas tradicionales como la carbonata española forma parte de una tendencia creciente por recuperar el patrimonio gastronómico nacional, valorando aquellas elaboraciones que nuestras abuelas preparaban con maestría y sin necesidad de sofisticaciones innecesarias. Frente a la globalización culinaria que ha estandarizado sabores y técnicas, cada vez más chefs y aficionados a la cocina buscan en sus raíces aquellas recetas que cuentan historias de territorios, culturas y formas de vida, rescatando del olvido platos como esta peculiar versión española de pasta que merece ocupar un lugar destacado en el recetario nacional.

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INGREDIENTES TRADICIONALES: LO QUE HACE ÚNICA A LA CARBONATA

Fuente Freepik

La autenticidad de la carbonata española reside en sus ingredientes elementales pero poderosos en sabor. A diferencia de la versión italiana que utiliza guanciale o panceta, huevo y queso pecorino, la receta española tradicional se fundamenta en el uso de tocino ibérico o panceta española, complementado con huevos de corral y queso curado de oveja rallado que aporta ese toque salino y graso característico. La pasta empleada suele ser más gruesa que los espaguetis italianos, normalmente macarrones o fideos gordos, para poder absorber mejor la contundente salsa.

El elemento diferenciador de la carbonata española se encuentra en la incorporación de pimentón, ingrediente inexistente en la receta italiana pero fundamental en la cocina tradicional española. Este componente no solo aporta color, sino un aroma ahumado inconfundible que remite inmediatamente a los embutidos ibéricos, creando una simbiosis perfecta con el tocino y transformando por completo el carácter del plato hacia territorios más intensos y complejos. Algunas versiones regionales añaden también un toque de ajo machacado, hiervas aromáticas como el tomillo o incluso un chorro de vino blanco seco para desgrasar la potencia del conjunto.

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