El dulce sabor que tanto nos atrae puede ser, paradójicamente, un camino amargo para nuestra salud. Por suerte, la naturaleza nos brinda alternativas para endulzar nuestra vida sin necesidad de recurrir al azúcar refinado. Expertos en nutrición señalan que existen edulcorantes naturales capaces de satisfacer nuestro paladar y, al mismo tiempo, cuidar de nuestro bienestar.
Dejar el azúcar no es tarea fácil, pero tampoco imposible. El secreto está en encontrar sustitutos que nos permitan disfrutar de un sabor dulce sin los efectos negativos del azúcar en nuestro organismo. Afortunadamente, la ciencia y la tradición se unen para ofrecernos una amplia gama de edulcorantes naturales que pueden convertirse en nuestros aliados en esta transición hacia una vida más saludable.
4ERITRITOL: UN ALCOHOL DE AZÚCAR CON BUENA FAMA
El eritritol es un alcohol de azúcar que se encuentra de forma natural en algunas frutas y alimentos fermentados. A diferencia de otros alcoholes de azúcar, como el xilitol o el sorbitol, el eritritol se absorbe en el intestino delgado y se excreta sin metabolizar, lo que significa que no aporta calorías y es menos propenso a causar problemas digestivos. Su sabor es similar al del azúcar, aunque menos intenso, y no tiene regusto amargo. Una opción popular entre quienes buscan un edulcorante natural con buena tolerancia digestiva.
El eritritol se puede utilizar en una amplia variedad de preparaciones, desde bebidas y postres hasta productos horneados. Su estabilidad a altas temperaturas lo convierte en una opción adecuada para cocinar y hornear, y su capacidad para cristalizar lo hace ideal para elaborar caramelos y glaseados. Un edulcorante versátil que se adapta a diferentes usos culinarios.
Aunque el eritritol se considera seguro para la mayoría de las personas, algunas pueden experimentar molestias digestivas, como gases o hinchazón, si se consume en grandes cantidades. Sin embargo, estos efectos secundarios suelen ser leves y transitorios. Como con cualquier alimento o edulcorante, es importante consumirlo con moderación y observar cómo reacciona nuestro organismo. La clave está en la moderación y la individualización.