viernes, 4 abril 2025

Olvídate de la mentira del bicarbonato, así dejas tu lavavajillas como nuevo sin esfuerzo

Mantener los electrodomésticos en perfecto estado se ha convertido en una obsesión para muchos hogares españoles. El lavavajillas representa uno de esos aliados indispensables en la cocina moderna que, a pesar de ahorrarnos tiempo y esfuerzo, requiere ciertos cuidados para seguir funcionando correctamente. Numerosos «trucos caseros» circulan por internet prometiendo soluciones milagrosas para su limpieza, destacando entre ellos el uso del bicarbonato, un método que, después de numerosas pruebas y contrastaciones por parte de expertos en mantenimiento doméstico, ha demostrado ser mucho menos eficaz de lo que se publicita.

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La realidad es que existen alternativas mucho más efectivas y económicas para mantener este electrodoméstico como el primer día. El vinagre, ese humilde ingrediente presente en todas las cocinas españolas, combinado con un simple vaso, constituye la verdadera solución para eliminar la cal, los malos olores y los residuos acumulados en nuestro lavavajillas. Este método, avalado por técnicos de mantenimiento y respaldado por principios químicos básicos, no solo prolonga la vida útil del aparato sino que también mejora su rendimiento sin necesidad de recurrir a productos comerciales con precios desorbitados.

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MANTENIMIENTO PREVENTIVO: CLAVES PARA UN LAVAVAJILLAS SIEMPRE IMPECABLE

Fuente Freepik

La frecuencia ideal para aplicar el método del vinagre depende principalmente de la dureza del agua en cada zona geográfica y del uso que se dé al electrodoméstico. En áreas con agua muy calcárea, como gran parte del litoral mediterráneo o regiones del interior peninsular donde la concentración de minerales disueltos supera los 300 mg/l, se recomienda realizar esta limpieza mensualmente para evitar problemas derivados de la acumulación excesiva de cal. Para hogares con agua más blanda o donde el lavavajillas se utiliza con menor frecuencia, podría ser suficiente aplicar este tratamiento cada dos o tres meses, adaptando siempre el mantenimiento a las condiciones específicas de cada vivienda.

Más allá de la limpieza periódica con vinagre, existen hábitos cotidianos que contribuyen significativamente a mantener el lavavajillas en óptimas condiciones. Eliminar los restos de comida de los platos antes de introducirlos en el electrodoméstico, utilizar la cantidad adecuada de detergente y abrillantador, y emplear programas de lavado apropiados según el nivel de suciedad son prácticas fundamentales. Además, permitir que el interior se ventile dejando la puerta entreabierta durante algunas horas después de finalizar un ciclo reduce la humedad residual que favorece la proliferación de mohos y bacterias, complementando perfectamente los beneficios obtenidos con el método del vinagre. Con estos cuidados básicos, cualquier lavavajillas puede mantenerse como nuevo durante años sin necesidad de recurrir a productos comerciales específicos ni a la falsa promesa del bicarbonato.

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