Mantener los electrodomésticos en perfecto estado se ha convertido en una obsesión para muchos hogares españoles. El lavavajillas representa uno de esos aliados indispensables en la cocina moderna que, a pesar de ahorrarnos tiempo y esfuerzo, requiere ciertos cuidados para seguir funcionando correctamente. Numerosos «trucos caseros» circulan por internet prometiendo soluciones milagrosas para su limpieza, destacando entre ellos el uso del bicarbonato, un método que, después de numerosas pruebas y contrastaciones por parte de expertos en mantenimiento doméstico, ha demostrado ser mucho menos eficaz de lo que se publicita.
La realidad es que existen alternativas mucho más efectivas y económicas para mantener este electrodoméstico como el primer día. El vinagre, ese humilde ingrediente presente en todas las cocinas españolas, combinado con un simple vaso, constituye la verdadera solución para eliminar la cal, los malos olores y los residuos acumulados en nuestro lavavajillas. Este método, avalado por técnicos de mantenimiento y respaldado por principios químicos básicos, no solo prolonga la vida útil del aparato sino que también mejora su rendimiento sin necesidad de recurrir a productos comerciales con precios desorbitados.
3EL MÉTODO INFALIBLE DEL VASO DE VINAGRE EXPLICADO PASO A PASO

La técnica para limpiar el lavavajillas con vinagre y un vaso resulta sorprendentemente sencilla y eficaz. El primer paso consiste en vaciar completamente el electrodoméstico, asegurándose de retirar cualquier resto de comida visible en el interior. Posteriormente, conviene examinar detenidamente el filtro ubicado en la parte inferior y limpiarlo manualmente para eliminar partículas gruesas que podrían obstaculizar el proceso, siendo esta una tarea preliminar fundamental que muchos usuarios suelen pasar por alto. Una vez realizada esta preparación básica, simplemente hay que colocar un vaso resistente al calor en la bandeja superior del lavavajillas, llenarlo con aproximadamente 200 ml de vinagre blanco sin diluir y ejecutar un ciclo completo a alta temperatura sin detergente.
Para maximizar los resultados, es recomendable realizar este procedimiento cuando el lavavajillas esté completamente vacío y preferiblemente por la noche. Durante el ciclo, los vapores del vinagre se distribuyen por todo el interior alcanzando rincones de difícil acceso como brazos aspersores, conductos y juntas, disolviendo eficazmente la cal acumulada y eliminando bacterias causantes de malos olores. Este método puede complementarse con una limpieza adicional de las gomas y el contorno de la puerta utilizando un paño humedecido en la misma solución de vinagre, asegurando así una higienización completa del electrodoméstico sin necesidad de desmontar ninguna pieza.