El divorcio entre Joseph Oughourlian y Pedro Sánchez en 4 actos

La guerra fría que mantenían desde hace 2 años el presidente de Prisa Joseph Oughourlian y el presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez se ha calentado a cuenta de una televisión que iba a nacer con el soporte de la editora de El País y la Cadena SER y la previsible ayuda del Ejecutivo a través de una licencia.

Finalmente, el Consejo de Administración de Prisa ha renunciado a optar al canal que iba a ser dirigido por José Miguel Contreras y, según Oughourlian, iba a complicar el horizonte de una compañía con 750 millones de euros de deuda.

Oughourlian ha mostrado su opinión sobre su pesar sobre el proyecto. «Invertir en 2025 en una cadena de TDT no me parece un proyecto de futuro. Me puedo equivocar, pero yo creo que no soy el único en pensarlo. Obviamente, en el consejo y los otros accionistas también hay una especie de interrogante en cuanto a este proyecto. Si la propuesta hubiera llegado hace 20 años, pues yo creo que que naturalmente lo hubiéramos mirado con mucho más cariño. Pero llega muy tarde», ha explicado en Expansión.

El empresario cree que la televisión iba a arruinar la mejora operativa de la compañía, que en 2024 redujo un 64% sus pérdidas hasta los 11,6 millones de euros.

GUERRA ABIERTA

El aborto al proyecto televisivo ha forzado la dimisión del presidente de Prisa Media Carlos Núñez, que hace unos días presentaba el proyecto. «El objetivo es lograr una licencia de televisión que nos dé acceso a un pool de ingresos publicitarios al que ahora no tenemos acceso, y abrir una nueva ventana de distribución de contenidos en un entorno en el que actualmente no estamos presentes. Eso nos permitiría acelerar aún más nuestra presencia audiovisual digital, de modo que podríamos servir esos nuevos contenidos en todos nuestros canales», aseguró.

Núñez ha caído tras la presión de Oughourlian, que está maniobrando para reducir el Consejo de Administración de la compañía con la intención de dejar fuera del órgano al inversor progubernamental Global Alconaba.

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PRIMER ACTO: UN LASTRADO EQUIPAJE

Pedro Sánchez llegó a La Moncloa ligero de equipaje en materia empresarial, ya que el establishment le había dado la espalda por su «no es no» a la investidura de Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno había sufrido al Grupo Prisa, que en 2016 le tildó a través de El País como «insensato sin escrúpulos».

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, acorralado por la baja calidad democrática | Fuente: Agencias
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. Fuente: Agencias

Para 2018 las mirada de Sánchez hacia el multimedia era más compasiva porque un inversor desconocido, Joseph Oughourlian, había logrado derribar en 2017 al antisanchista Juan Luis Cebrián de la presidencia de Prisa.

SEGUNDO ACTO: LA INFLUENCIA EN SANTANDER

A cambio, el ‘santanderino’ Javier Monzón se hizo con el cargo. Pero a inicios de 2021 Sánchez había activado su influencia en Telefónica (que era accionista de Prisa) para aupar al cargo a Oughourlian, que por entonces no se lamentaba por las interferencias políticas y colocaba al grupo a manos del PSOE con Miguel Barroso y José Miguel Contreras como dueños y señores de los medios de la compañía.

La relación entre Sánchez y Prisa en la legislatura que arrancó en noviembre de 2019 y finalizó en julio de 2023 fue de más a menos.

TERCER ACTO: LA INVERSIÓN DE OUGHOURLIAN

Oughourlian había dicho que no había invertido 300 millones de euros para congraciarse con Sánchez, que vio atónito como el directivo se acercaba al PP e intentaba hacerse con el control absoluto de Prisa con ayuda de Vivendi.

En 2023 La Moncloa bloqueó el intento de Vivendi de alcanzar el 29,9% del capital. Las reuniones entre el presidente de Prisa y Alberto Núñez Feijóo, y la repentina muerte de Miguel Barroso, que hacía de nexo entre ambos bandos, han acabado de volar los puentes entre el inversor y el Gobierno.

CUARTO ACTO: LA VENTA DEL 29,9%

En La Moncloa creen que Oughourlian debería aceptar vender su paquete del 29,9% de Prisa por 150 millones de euros. Y es que la acción de la compañía bajo su presidencia se ha hundido por encima del 60%.

Amber Capital ha invertido 450 millones de euros en Prisa, pero sus pérdidas al calor del poder serían menores gracias a los más de 100 millones de euros que acumula en plusvalías gracias su entrada en Indra.