La infanta Cristina ha tenido varios cambios notables a lo largo de los años, en especial después de su separación de Iñaki Urdangarin. Antes de su divorcio, la infanta Cristina parecía estar en un segundo plano, pero ahora ha tomado un estilo de vida en donde ella es una prioridad. Entre todos sus cambios, además de ver una transformación física como su notable pérdida de peso y su rostro mucho más radiante y luminoso, también se han visto cambios en sus relaciones personales.
Ahora la infanta Cristina ha estrechado lazos con su familia, incluyendo a su hermano el rey Felipe, ha disfrutado de una etapa llena de viajes y ha tenido encuentros y momentos llenos de felicidad. Se ha visto una Cristina renovada, y según afirma su círculo cercano, muy estable emocionalmente. En el el carnaval de Lanzarote se pudo observarse también a la infanta junto a su prima Alexia de Grecia, y en Barcelona apoyando a su hijo Pablo. Y no podríamos dejar de mencionar su aparición en la boda de Nicolás de Grecia en Atenas, donde lució espléndida y llena de vida junto a su madre la reina Sofía y a Irene de Grecia.
3Una filosofía diferente a los demás royals
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A diferencia de otros miembros de la realeza, la infanta Cristina ve los signos físicos del paso del tiempo como algo natural, por lo que no trata de ocultarlos. El rostro, como es normal al transcurrir los años, muestra líneas de expresión, principalmente en la zona de la frente y los ojos, sin embargo, gracias a los cuidados que mantiene en su día a día, su piel luce hidratada y luminosa.
La infanta Cristina intenta mantener un equilibrio en su vida, entre cuidarse y no someterse a ninguna cirugía. Con una actitud muy tranquila y la decisión de aceptar los signos de la edad de forma muy natural, se puede notar lo estable que está emocionalmente y la paz que mantiene con ella misma. Ahora, la prioridad de la infanta es cuidarse y disfrutar, sin preocuparse por estándares de belleza impuestos por otras personas.