Pocas políticas despiertan tantos sentimiento a favor y en contra como Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de la Comunidad de Madrid es un fenómeno político con todas las connotaciones a favor y en contra que el calificativo conlleva. Aunque la oposición llegó a ningunear su figura, tendente a la parodia fácil, han acabado por reconocer su capacidad para aglutinar votantes. Opiniones encontradas que también existen intramuros del propio Partido Popular. Sus críticos la temen y la increpan (en público o en privado) y sus seguidores la tratan casi como una estrella del rock.
Su capacidad para aglutinar y redirigir debate públicos, y polémicas, podrían haber tenido un efecto positivo para los líderes de la oposición, pero lo cierto es que el foco sobre ellos, cada uno por distintos motivos, no ha servido para construir una alternativa fuerte y llamativa contra al presidenta madrileña. Lo cierto es que los motivos por los que, como en Diez Negritos, han ido cayendo los líderes de los cinco partidos que disputan el poder en Madrid son variados. Traiciones internas, escándalos de corrupción o simplemente fracasos electorales que los hicieron salir del hemiciclo madrileño.
AGUADO VS. AYUSO
El primero en caer fue el antaño socio de Gobierno de Díaz Ayuso, el exlíder de Ciudadanos Madrid Ignacio Aguado. El difunto partido naranja fue el socio necesario para que el PP de Ayuso accediera en 2019 a la presidencia. La convivencia entre Ayuso y Aguado en el poder fue de todo menos amable. Públicamente ambos jugaban al despiste y negaban lo que la prensa sabía: no había buena relación ni en lo personal ni en lo institucional. Una situación, la de negar la evidencia, que también se repitió con Pablo Casado dentro del propio PP.

El asunto acabó estallando en marzo de 2021. El terremoto que se vivió en la política española con epicentro en Murcia provocó que Ayuso evitara una moción de censura in extremis pactada en PSOE y C’s y adelantara elecciones. En las elecciones del 4 de mayo de 2021, Ayuso arrasó y Ciudadanos desapareció del mapa. Aguda se convirtió durante un tiempo en el crítico favorito de la presidenta e incluso probó fortuna como tertuliano. No duró y hoy es un nombre más en la galería de políticos caídos en el olvido. Por no existir, no existen ya ni las siglas que defendió Aguado en Madrid.
A LA DERECHA Y A LA IZQUIERDA DE AYUSO
Si nos vamos más a la derecha las cosas en VOX no han ido mejor. Claro que en este caso las guerras internas y los distintos criterios fueron quienes llevaron a Rocío Monasterio a presentar la dimisión. Durante mucho tiempo los informadores que seguían el día a día de la Asamblea llegaron a considerar a la esposa de Iván Espinosa de los Monteros como la verdadera líder de la oposición en Madrid. Su dureza en los argumentos y sus tensos cara a cara con la presidente hacían que el papel de Juan Lobato quedase en parte desdibujada.
Finalmente, Monasterio abandonó el pasado mes de octubre el cargo después de muchas guerras internas en VOX. La salida de su esposo ya hizo a muchos especular con la fecha en la que presentaría su dimisión. Rotas las relaciones con la dirección del partido a nivel nacional, Monasterio ejerció como de ‘llanera solitaria’ y se convirtió en una auténtica chica en el zapato de Isabel Díaz Ayuso. Sin embargo, en este caso fueran las tensiones internas las que acabaron con su liderazgo en la formación de ultraderecha. José Antonio Fúster ha sido su sustituto con un perfil más bajo pero más cercano a las tesis de Bambú.

Si nos vamos a la izquierda, Más Madrid capitalizó durante un tiempo a los descontentos con la gestión de Ayuso. La figura de Mónica García ganó gran relevancia como némesis de la presidenta madrileña. En este caso, fue un ‘ascenso’ lo que le hizo desaparecer del microcosmos de la política regional madrileña. Convertida en ministra de Sanidad por los equilibrios de poder dentro del Gobierno de coalición, García dejaba su puesto en el hemiciclo madrileño para ser sustituida por Manuela Bergerot. Como en VOX el nuevo nombre tiene un perfil bajo. O mejor dicho, lo ha tenido hasta el estallido del Caso Errejón que ha dejado sus costuras al aire.
Unidas Podemos, por su parte, ha tenido en Madrid, un reflejo de su pérdida de influencia en la política española. El perfil bajo de su lideresa Alejandra Jacinto es una evidencia, aunque todos los cronistas la definen como una buena parlamentaria. Jacinto aterrizó en el puesto después de que Pablo Iglesias se presentara a las elecciones de 2021 como la gran alternativa a Ayuso. El resultado claramente favorecedor para el Partido Popular supuso la despedida de la cerrera política del que fuera fundador de Podemos.
LOBATO, EL ÚLTIMO EN CAER
Por el momento, la ‘última víctima’ del ‘huracán’ Ayuso es Juan Lobato, líder del PSM hasta hace unos días. Llegó para sustituir a Ángel Gabilondo, candidato socialista frente a Díaz Ayuso que acabó la campaña ingresado en un hospital donde recibió la visita de una rezogante Ayuso tras su triunfo electoral.

Ahora, el futuro para PSOE madrileño es un incógnita con muchos nombres sobre la mesa. Nombres potentes que tendrán la labor de intentar dirigir un proyecto alternativo al de Díaz Ayuso y sobre todo neutralizar su fuerza mediática.